Benjamín Villeda habla sobre Dive, su proyecto transmedia.
Benjamín Villeda no es solo un cliente más del Pata Negra, alguien que presume tener su licencia de conducir caduca o de esos que cada domingo grita ¡Goya goya cachun cachun ra ra!; tampoco es solamente un esclavo de su iPod y víctima del alcoholímetro. Ni mucho menos es solo una de esas extrañas personas que encuentran un relación directa entre las palabras ‘Cereal’, ‘Wiskey’, ‘Expresso doble’ y ‘NY Yankees’. También es un talentoso realizador (de quien ya había declarado ser admirador por su maravilloso cortometraje ‘Happy Hour‘) que se atreve a llevar las historias, y sus obsesiones, hasta sus últimas consecuencias. DIVE, su nuevo proyecto transmedia, es el pretexto de esta entrevista para hablar no solamente del futuro del cine en México sino también de la vida y las relaciones personales.
AJ: Cuéntame, ¿cómo surgió la idea de Dive y por qué ese título?
BV: Dive, como corto, surgió de una imagen que traía en la cabeza: una chica melancólica dentro de una alberca. Toda la historia la desarrollé a partir de esa imagen. Pero Dive como experiencia web surgió de la pregunta ‘¿Cómo le hago para promocionar mi nuevo material audiovisual de manera original y entreteniendo a la gente?’. Así fue como surgió la idea del transmedia: fragmentar la narrativa en distintas plataformas para contar una historia.
El título surge después de escribir la escena de la alberca. Además, me gusta usar títulos cortos en mis proyectos.
AJ: ¿Cómo fue el casting para Dive?
BV: Tuvimos problemas al principio. Dive era un proyecto muy ambicioso que requería de mucho tiempo por parte de los actores principales. Es por eso que no pudimos encontrar a nuestra actriz principal durante un buen rato. Nuestra primera opción estaba muy ocupada, la segunda la tuvimos que abrir por su falta de profesionalismo, la tercera no era cien por ciento seguro que pudiera estar durante esas fechas. Y fue justo ahí fue cuando Luz Casillas llegó a iluminar la situación. La verdad es que la espera valió la pena y sin Luz esto no hubiera sido lo mismo. De hecho, probablemente no se hubiera llevado a cabo. Le estoy muy agradecido por haberse sumado al proyecto.
Con Juan Pablo Campa fue distinto. El había visto mi corto Happy Hour y me contactó, habíamos quedado de juntarnos y platicar sobre alguna colaboración. Nunca lo hicimos. Hasta que un año después lo contacté para Dive. Él era perfecto, sus características eran perfectas para el proyecto. Además, en muy buen agrado aceptó sumarse al equipo sin hacer muchas preguntas. Le apostó a Dive y espero que al final se sienta satisfecho con lo logrado. Yo sé que yo lo estoy.
Los dos, Luz y Juan Pablo, se la jugaron conmigo. Son dos grandes personas y les debo mucho.
AJ: ¿Y cómo fue el paso de una chica en una alberca a una relación de pareja que es puesta en duda?
BV: Las preguntas. ¿Qué es lo que le preocupa? ¿Por qué desahoga un grito debajo del agua? Tal vez la casa no es de ella. Entonces, ¿está huyendo de algo? Tal vez del novio. Las preguntas fueron las que me guiaban.
Así fue como llegué a la historia de una joven pareja comprometida. Una situación que permitía el no utilizar diálogos, tocar un punto en común con el espectador (relaciones en pareja) y plantar los elementos necesarios para hacer regresar a la chica. Además se daba perfecto para tener un final feliz. Esta vez quería que la historia se resolviera de manera positiva, lo que a varias personas de la audiencia les llamó la atención y me lo hicieron saber en sus comentarios. Les causaba un malestar. Tal vez por que, como apuntan, “no están acostumbrados a los finales felices”.
AJ: DIVE es un ejemplo maravilloso de cómo en México, y en cualquier otro lugar del mundo, se pueden contar historias aún sin el apoyo de grandes estudios o la complejidad de un gran sistema de producción. ¿Así ves el futuro del transmedia? ¿Crees que el formato “online” pueda ser de trascendencia en el futuro?
BV: Cierto, en cualquier parte del mundo se pueden contar historias sin el apoyo de grandes estudios. La complejidad, sin embargo, puede ser mayor si es que se decide adoptar una estrategia transmedia. Ojo, esto no necesariamente significan gastos monetarios pero sí un diseño de producción más complejo.
Si tomamos en cuenta todo el mundo, el transmedia no es el futuro, es el presente y, en el caso de algunos países, ya es casi el pasado. Si hablamos de México, sí, el transmedia es el futuro (todo nos llega varios años después). Pero me gustaría abordar el tema de México y aclarar que hablo del transmedia como herramienta de contar historias audio-visuales en el campo del cine. Quiero referirme solamente a un producto cinematográfico: el cortometraje. Porque como saben, el transmedia es una herramienta fundamental de la mercadotecnia y publicidad para vender productos, entre otras cosas.
El corto en México es una gran herramienta para comenzar una carrera profesional: el que alguien pague por esos rayones sobre la servilleta y esas grandes ideas alimentadas por el mezcal. Y el transmedia puede ser una plataforma muy importante para lograrlo. No la única, pero sí una muy especial para sobresalir y para captar la atención de miles de personas, y como resultado que sea visto por cientos de miles. Algo que generalmente no se logra con un cortometraje en celuloide y que recorre los circuitos “tradicionales”.
En el cine, el mundo digital, la producción digital y el consumo digital está muy maltratado, menospreciado y mal aprovechado.
AJ: ¿Cuál es tu teoría de pareja? ¿Se ve reflejada en Dive?
BV: Mi teoría de pareja es hacer todo lo posible para que no me manden a la chingada. Así que no creo que eso se refleje en Dive. Bueno, tal vez cuando nuestra sexy heroína intenta regresar antes de que su novio se de cuenta de que se ha ido. O la ansiedad hacia el compromiso de la novia. Pero aún así, con todo y esas pequeñas coincidencias, no creo verme tan bien en lencería negra.
AJ: Debo hacer estas preguntas… ¿el sexo es bueno entre los personajes de DIVE?, ¿por qué duda ella si debe casarse o no?
BV: El sexo es bueno. Los dos se conocen pero aún hay espacio para la imaginación y la experimentación. La duda es ambigua. Es decir, queda abierta para que el espectador pueda plasmar su propia “duda” e identificarse; por ejemplo, para mí, es más la ansiedad con respecto al compromiso y las responsabilidades que éste implica que una duda en sí. Para mí se trata acerca de lidiar de la peor manera con la ansiedad. Tal vez, recuperando una de tus preguntas anteriores, esta sí sea una característica mía (en pareja) que se ve reflejada en Dive. Primero reacciono y luego pienso.
AJ: ¿Quién es tu director favorito?
BV: Uf. Es una pregunta muy difícil. De los que más me gustan son: Lars Von Trier, Christoffer Boe, Fernando Meirelles. Es una pregunta muy difícil que sólo se puede [intentar] resolver en las cantinas.
AJ: ¿Cuál es tu video en YouTube o Vimeo favorito?
BV: The Third & The Seventh de Alex Roman. Una verdadera joyita. Lo recomiendo en Vimeo y en fullscreen.
AJ: ¿Escribiste un guión para DIVE o la mayoría era improvisado?
BV: Sí, claro; el guión final es de 6 páginas.
AJ: Siempre he querido hacer esto. Juguemos a que estamos en el Actor’s Studio y yo soy James Lipton, así que para cerrar la entrevista usaremos el famoso cuestionario de Bernard Pivot:
1. Tu palabra favorita.
Valedor.
2. La palabra que odias.
Chayote.
3. ¿Qué cosa te excita creativamente, espiritualmente o emocionalmente?
Platicar con las personas. La lectura. Caminar. Bañarme. Las barras.
4. ¿Qué cosa no te excita?
Las oficinas. Los escritorios. Con la excepción de que involucre a una mujer en alguno de estos dos.
5. Tu maldición o grosería favorita.
Qué puto horror. Fuck.
6. ¿Qué sonido o ruido amas?
El del teclado de mi laptop.
7. ¿Qué sonido o ruido odias?
El del unicel.
8. ¿Qué otra profesión te habría gustado tener?
Arquitecto.
9. ¿Qué otra profesión no te habría gustado tener?
Ingeniero.
10. Si el cielo existe, ¿qué te gustaría escucharle a Dios cuando llegues a las puertas del paraíso?
“Hay mezcal”.








